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Hololine Aceite de Coco - Equisalud - 120 caps

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Aceleración del metabolismo

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Produce una aceleración del metabolismo y unido a su menor aporte calórico así como a su uso inmediato por el organismo, se convierte en un buen coadyuvante en las dietas.
Es un protector cardíaco, estimula ligeramente el tiroides y ayuda a tener controlado el colesterol y los triglicéridos.

El aceite de coco es una fuente abundante de grasas saturadas. Por esta razón ha tenido mala reputación el coco y los productos derivados del coco: aceite de coco y mantequilla, leche de coco, crema de coco. Basándose en investigaciones financiadas por empresas e intereses comerciales se culpó al coco y a otras grasas tropicales, como las de palma, de elevar el colesterol o el riesgo de arterosclerosis, lo que les robó la popularidad de la que habían gozado hasta el momento. Sin embargo, los indígenas llevan miles de años usando grasas tropicales en su alimentación. Precisamente en estos grupos étnicos la incidencia de enfermedades cardiacas y arterosclerosis se ha visto que es muy baja.

Alrededor de un 50% de los ácidos grasos del coco es ácido láurico. Investigaciones recientes muestran que el ácido láurico se convierte en el cuerpo en una potente sustancia (gliceril monolaurato) de propiedades antivíricas, antibacterianas y antimicóticas, denominada monolaurina. Patógenos como la Candida albicans, la bacteria Helicobacter pylori, el virus del sida HIV, el virus del sarampión, el virus del herpes, cytomegalovirus, Epstein-Barr, el virus de la gripe y muchos otros son susceptibles a la monolaurina. El ácido láurico es uno de los ingredientes naturales de la leche humana, que protege al bebé de las infecciones.

Otros ácidos grasos que se encuentran en el coco son el ácido mirístico, cáprico y caprílico que también tienen notables propiedades antivíricas, antibacterianas y antimicóticas. Por ejemplo, el ácido caprílico lleva décadas utilizándose en el tratamiento de la candidiasis.

El coco y el agua de coco son muy ricos en grasas saturadas, fibra, vitaminas, minerales, vitamina E, tocotrienoles, caroteno y otros micronutrientes. El aceite de coco virgen, lleno de sabor, contiene la mayoría de estos nutrientes y se usa mucho en los países tropicales para cocinar. Debido a que el aceite de coco contiene grasas saturadas es bueno para cocinar, ya que permanece estable al calentarlo. Desgraciadamente el aceite de coco disponible en los países occidentales es frecuentemente muy diferente del que se usa en los trópicos. Ha sido hidrogenado para endurecerlo y que se conserve por más tiempo. El proceso de hidrogenado requiere el uso de aluminio y níquel. Por ello encontramos trazas de estos metales en el aceite hidrogenado de coco. Paralelamente el proceso de hidrogenado destruye vitaminas como la vitamina E, caroteno, tocotrienoles y otros muchos nutrientes. Y además muchas marcas de coco refinan el aceite de coco sometiéndolo a calor y a solventes. No es de extrañar que estudios realizados con este tipo de aceite muestre que es poco saludable.

El aceite de coco contiene grasas saturadas (triglicéridos) de cadena media (MCT), lo cual implica una utilización por el cuerpo inmediata para ser convertida esa grasa en energía, sin ser acumulada en el organismo. Esto hace que tanto el hígado, como el páncreas o el sistema digestivo, estén menos agotados y esto acelera el metabolismo general, ayudando a perder peso. Se puede decir que este aceite ayuda mucho a controlar el peso y a perderlo cuando es excesivo.

Otros aceites viajan por la sangre en forma de lipoproteínas, hasta acumularse en diversas zonas. El aceite de coco va directo al hígado donde se transforma en energía. Además el aceite de coco tiene un valor calórico de 6.8 calorías por gramo mientras que el resto de los aceites tienen 9 calorías por gramo. O sea, 2.2 calorías menos por gramo. Una cucharada de aceite convencional contiene 90 calorías, una cucharada de aceite de coco contiene 68 calorías.

A mayor cantidad de grasa corporal que la persona tenga, mayor será el efecto que el aceite de coco tiene sobre el metabolismo. Este efecto termogénico de quemar calorías se mantiene elevado por al menos 24 horas. Además se ha visto en algunas experiencias que ayuda a reducir el apetito.

Por otro lado, protege el corazón y es bueno para mejorar el hipotiroidismo, que puede exacerbarse si se toma un exceso de aceites ricos en omega 6. Cuando hay una cantidad suficiente de hormonas tiroideas en el cuerpo, el colesterol es convertido mediante enzimas en esteroides como progesterona, dehidroepiandrosterona y pregnenolona, fundamentales para evitar las enfermedades del corazón, la obesidad, el cáncer y otras enfermedades degenerativas.

El ácido láurico también contribuye a regular los niveles de colesterol y ayuda a estabilizar la presión arterial.

A nivel de la piel da elasticidad a la misma, es antiradical libre, mejora las manchas y caras castigadas por el viento o el sol, es hidratante, emoliente y suavizante. Hay un uso popular, mezclado con limón, que consiste en masajear el cuero cabelludo para mantener el cabello saludable. El aceite de coco no es sensible como otros aceites, al calor, la luz o el oxígeno.

*Los resultados pueden variar en función de la persona, y el tiempo para obtener los beneficios indicados dependerá de cada caso. Los productos de esta web no son medicamentos y su cometido no es sustituir ningún tratamiento médico convencional. La información contenida en esta web tiene carácter meramente informativo y no puede ser considerada como sustitutiva de la prescripción, diagnóstico o tratamiento médico. Si tiene cualquier enfermedad o dolencia le recomendamos que consulte con un profesional de la salud.


Composición Aceite refinado de coco (Cocos nucifera L.) 1000 mg Envoltura: Gelatina, Humectantes (Jarabe de sorbitol y Glicerina) y Colorante (Dióxido de titanio).
Modo de empleo Tomar 5 cápsulas al día, 3 cápsulas antes de la comida y 2 cápsulas antes de la cena o según recomendación de un especialista.